Por Marta
El balcón,
ese territorio olvidado
de plantas resecas,
es ahora el pódium,
un lugar de fiesta,
de encuentro,
de unión,
de aplausos,
de expresión.
Orgullo
por los valientes.
Indignación
por los cobardes.
Unos niños juegan
a piedra papel o tijera
con los vecinos
de enfrente.
Los mejores torneos
se disputan en estadios
de dos metros
cuadrados.
Una anciana, que vive sola,
se asoma tímida y descubre
veinte sonrisas nuevas,
cuarenta brazos que la abrazan.
Porque las distancias
habrán crecido,
pero, en vez de separar,
nos han unido
Una trompeta
atraviesa paredes,
penetra corazones
cruza calles
traspasa fronteras.
Si te apetece, si quieres,
puedes llorar,
gritar
bailar,
agonizar
cantar.
Porque sentir,
sentir es de valientes
Y, mientras pasan los días,
la luz se percibe más clara,
el horizonte más nítido.
Un nuevo invitado viene
para quedarse,
el Sol.
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